domingo 13 de enero de 2008

Mi Hermano Arnaldo

Mi hermano Arnaldo fue educado para ser un hombre de Dios como manda la tradición de Zaleña. Desde muy pequeño mis padres lo llevaban al templo para que ayudara al sacerdote en las ceremonias.
Era una persona muy dulce. Su carácter tenía un punto femenino que hacía que irradiara bondad hacia todos los que lo rodeaban. No me malinterpretéis. Mi hermano no era maricón. Tampoco insinúo que el Padre Andrew, obispo de Castelvalverde lo hubiera seducido, aprovechando los momentos en los que lo ayudaba en sus tareas parroquiales, iniciándole en el perverso placer del comercio carnal contra natura. Ningún sacerdote del Dios Castrado cede a ese pecado.
Los sacerdotes del Dios Castrado deben guardar celibato, pero, a diferencia de otras religiones, el intercambio sexual con monjas y monaguillos es inexistente. La razón es clara. La ceremonia de ordenación de sacerdotes incluye un rito de castración. El candidato pierde sus testículos al igual que los perdió en su día el Dios Castrado, mientras luchaba contra Xam, el señor del Averno. Con ello pierde también los deseos que pueden hacer fracasar su labor eclesiástica y se vuelve inmune ante Xam, su enemigo, que ya no puede tentarlo.
Como miembro de la familia, tuve que asistir a la ordenación de mi hermano. La castración era el momento cumbre de la ceremonia. Recuerdo como si fuera hoy, la brillante cuchilla en manos del Obispo Andrew, y su mano en alto, mostrándonos las pequeñas pelotas de mi hermano empapadas en sangre mientras el órgano del templo tocaba el Himno de la Consagración.


Desde entonces no puedo dejar de sentir un escalofrío cada vez que escucho esa música. Incluso ahora, que ya no tengo carne ninguna, incluyendo huevos, prefiero no tener que escuchar esa melodía de mi infancia.

A partir de ese día, mi hermano comenzó a engordar, terminando por convertirse en una especie de clon del obispo. Las malas lenguas decían que ese parecido era algo más que una coincidencia. Por supuesto, era un rumor absurdo, porque el Obispo Andrew también estaba castrado.